Vanesa Erbes
De la Redacción de UNO
Los médicos coinciden en definir a la obesidad como una enfermedad crónica y grave, que si bien no se cura puede ser tratada y controlada para que los pacientes tengan una mayor expectativa y mejor calidad de vida.
La obesidad generalmente trae aparejados serios trastornos de salud, y se la llama severa o mórbida cuando afecta otros tejidos del organismo, causando diversas enfermedades.
En este marco, la cirugía bariátrica se convierte en una esperanza para quienes intentaron otro tipo de tratamientos y fracasaron.
El mayor escollo para poder llevar adelante esta operación es lograr la autorización de las obras sociales, que muchas veces desconocen la magnitud del problema que padecen los pacientes, que finalmente deben recurrir a la Justicia para ser atendidos.
Hasta el momento, en Paraná se efectuó una sola intervención, tras un amparo presentado por una mujer de 37 años en setiembre de 2011. Y si bien la demanda es relativamente alta y son muchos los que esperan, ya hay autorizados dos casos más de pacientes que serán intervenidos quirúrgicamente a principios de junio en un sanatorio de la capital provincial.
Una enfermedad compleja
“La mayoría de los gordos ya probamos todas las dietas y si bajamos siempre volvemos a engordar”, contó a UNO Horacio, un paciente de 37 años que resolvió enfrentar su situación cuando se dio cuenta de que estaba limitado para jugar con su hijo. “Me agitaba, tenía arritmias. Siempre fui deportista y uno va dejando estos hábitos de lado cuando empieza a subir de peso. Y si bien mi sobrepeso no es mucho, hace 15 años que no puedo controlarlo y se va incrementando”, especificó.
Horacio sabe que la operación no es una solución mágica y que debe cambiar sus hábitos para controlar la obesidad. Así se lo explicaron los integrantes del equipo que lleva adelante un programa integral contra esta enfermedad, considerada una epidemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre ellos hay una psicóloga, una nutricionista y un endocrinólogo, que acompañan al doctor Marcelo Palma, el médico cirujano a cargo que realizó la única intervención hasta ahora en Paraná, en setiembre del año pasado.
Palma explicó que “la obesidad es tan compleja que no responde a un solo parámetro, sino que es multifactorial. A veces se piensa que su causa es porque el paciente come y no se cuida, pero esto dista mucho de la realidad, donde intervienen factores emocionales, trastornos alimentarios, y también la genética. Es por eso que debe ser abordado desde distintas disciplinas”.
La primera operación en Paraná
Los tratamientos contra la obesidad están incluidos en el Programa Médico Obligatorio (PMO), y entre ellos se contempla la cirugía bariátrica en pacientes cuyo índice de masa corporal sea de 35 kilogramos por metro cuadrado de superficie del cuerpo y esté afectado por comorbilidades, como hipertensión arterial, enfermedades respiratorias o articulares, diabetes, afecciones cardíacas, entre otras; o de 40 kilogramos por metro cuadrado sin una enfermedad asociada. Sin embargo, muchas veces las obras sociales se desentienden de la cuestión, y los pacientes deben optar por recurrir a la Justicia para lograr una solución efectiva a su problema, y esto no es una excepción en Paraná.
Marcia Emili, la primera paciente que logró una autorización para ser operada en la capital provincial, hace siete meses, debió presentar un recurso de amparo y abordar una batalla legal que duró casi un año para que le permitieran continuar su tratamiento en la ciudad y no tener que viajar a Capital Federal, tal como pretendía su prestadora de salud tras la actuación de una abogada. “Previo a esa instancia, presenté la documentación y llamaba todos los días para ver cómo avanzaba el trámite; pero me tenían a las vueltas y después me quisieron mandar a Buenos Aires”, explicó.
La mujer contó a UNO que advirtió lo severo que era su problema de salud cuando advirtió que sus padres, con más de 70 años, no tomaban, entre los dos, ni la mitad de los medicamentos que ella debía suministrarse diariamente para controlar las enfermedades asociadas a la obesidad. “En ese momento me di cuenta de lo que me estaba pasando. Tenía 37 años y pesaba 132 kilogramos. Tomaba un diurético, dos pastillas y media para la diabetes, entre otras tantas”, aseguró, a la vez que rescató que “ahora, que ya bajé 40 kilos en tan pocos meses me puedo sentar en una silla de plástico sin temor a que se rompa”.
Es que además de ser discapacitante físicamente, la obesidad acarrea consecuencias psíquicas y sociales, tales como no poder viajar en colectivo por no caber en el asiento, no conseguir ropa y ser discriminados de diversas formas, explícitas pero también de manera sutil que van minando el autoestima de quien padece esta dolencia.
Esperanza para los pacientes
“Los pacientes obesos tienen un mayor riesgo en cualquier intervención quirúrgica, y es por eso que se lleva adelante toda una preparación previo con el equipo de profesionales, que demanda varios meses para ser exitosa, y donde se le solicita a la persona que se va a operar un descenso del 10% de su peso”, explicó el doctor Palma. El profesional contó que en “este marco, un señor del interior de la provincia relató que al bajar estos kilogramos por fin pudo, después de muchos años, prenderse solo el botón del pantalón; antes siempre tenía que ayudarlo su esposa. Y cuestiones tan simples como estas o como atarse los cordones, se tornan imposibles para quien atraviesa esta situación. Por eso, las obras sociales deben asumir que la obesidad es una enfermedad grave, y que hay gente que sufre sus consecuencias todos los días debido a que la estructura de la sociedad no está preparada para este tipo de personas, y no brindarles una solución a sus necesidades es estar en falta”.
El profesional señaló que “la cirugía bariátrica es en muchos casos la única solución de controlar la enfermedad, ya que el 98% de quienes realizan una dieta y lograron bajar de peso, no logran mantener el resultado con el tiempo y al año lo recuperan”.
Por último, explicó: “Tras la intervención quirúrgica, existe una serie de controles a los que el paciente debe asistir durante un año, que es cuando el peso suele estabilizarse definitivamente. El tratamiento se considera exitoso si el paciente logra reducir entre un 50% y un 70% su sobrepeso”.
Tipos y métodos
En Paraná se utilizan dos tipos de intervenciones. Una es la banda gástrica ajustable. Es la menos traumática, ya que no se necesita cortar ni suturar vísceras y no produce ningún grado de malabsorción digestiva. Es un método puramente restrictivo que limita la cantidad de alimento que el paciente ingiere, a través de un dispositivo ubicado debajo de la piel que posibilita regular el pasaje de alimentos.
La otra es el by pass gástrico, que consiste en la creación de un pequeño estómago que se conecta directamente al intestino. Esto limita el volumen de alimento ingerido y saltea una porción del intestino, alternando ligeramente la absorción de alimentos y contribuyendo a la pérdida de peso.
Resultados no logrados en el caso Maradona
El doctor Marcelo Palma explicó a UNO que el by pass gástrico esté contraindicado frente a ciertos casos, tales como “personas que padezcan alteraciones del orden psiquiátrico; trastornos de la alimentación, como una bulimia nerviosa severa; o cuando existe adicción a drogas o alcohol en una fase activa”.
El caso del futbolista Diego Maradona, quien se sometió a esta intervención, es un ejemplo de una cirugía bariátrica que no logró resultados sostenidos, debido a que no se respetó esta premisa.
El astro futbolístico se sometió a la operación bariátrica en el año 2005, que le permitió adelgazar, en su momento, unos 50 kilogramos.
En ese momento, provocó un efecto en la demanda de personas que querían realizarse la misma operación.
Fundamento
“En un momento pudo lograr un descenso en su peso, pero después volvió a aumentar. Es un paciente que no puede aprovechar los alcances de la cirugía, ya que en una fase activa de una adicción se pierde cualquier límite y no se reconoce lo que se trata de enseñar en la instancia prequirúrgica”, concluyó.
En este sentido, según había dicho en su momento el médico personal de Maradona, Alfredo Cahe, el astro había cometido “algunas desprolijidades relacionadas con sus hábitos de alimentación” y esto ocasionó que los resultados no fueran los esperados.
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